
He descubierto que el mundo es de color rojo, rojo carmín. La sangre lo es también. Las rosas de mi abuela Laura, los labios de mi madre, de mis amigas, de mis maestras. Rojo carmín es el color de las vísceras, pero también es el color que simboliza al amor, a la pasión, a la ira, a la vida y a la muerte. Todos llegamos al mundo envueltos en sangre, desde las vísceras de nuestros progenitores. Aquellos que en un rapto de pasión y descontrol, o tal vez de amor, unieron alguna vez sus cuerpos y se entregaron a la tarea propia del hombre: perpetuar la especie, modelar un hombre a su imagen y semejanza, extender sus raíces vitales a lo largo de la tierra, el agua, el aire, el cielo.
Todos dejamos este mundo cuando nuestra sangre deja de recorrer los rincones oscuros del cuerpo. Las rosas se mueren, como las abuelas, las amigas, las maestras, el amor, la pasión, la ira, los padres. Pero cuando lo hacen, cuando les sucede, queda su recuerdo en nuestra memoria, en nuestros sentidos, en nuestra vida. Una huella, una marca.
Raices vintage es esa huella que mi padre me dejó. Arte, diseño, imaginación, palabras, locura, ira, y mucho amor, de ese color carmín. ¿Cuál es color de tu huella?